Privacidad en tiempos del Feis. El chiste se cuenta solo. 

30 Sep

  

Todos lo hemos visto en el muro del primo de un amigo. Algunos hasta en el suyo propio de sí. Hay varias versiones pero todas dicen, palabras más o menos, que las fotografías del gatito gracioso de la mañana (cero likes), sus reflexiones de escusado dignas del filósofo de Güemes, la crónica pictórica de su más reciente noche de copas, noche loca; todo el contenido que publican en sus muros, es propiedad propia suya de su pertenencia y que ni Facebook ni el consorcio intergaláctico de la publicidad dirigida y los memes pueden hacer uso de él. 

Me sangran los ojos. Chillo, también. 

¿Qué les hace pensar a estos recientes talibanes de la privacidad que lo que pongan en su muro obliga a Facebook? Caray, ni que tuvieran el poder de Grayskull. 

Deja te explico para que tu, que seguro no lo has hecho aún, no sucumbas a la tentación de publicar esa tontería y así confirmes la sospecha de tu suegra de que eres un idiota. 

NADA QUE PUBLIQUES EN TU MURO OBLIGA A FACEBOOK.

Ya entrados en gastos, nada que publiques en tu muro importa, ni a Facebook ni a nadie. No, tampoco a los 76 que le dieron like ni a los tres fans que lo comentaron. Ya sé que dirás que a éste texto le aplica lo mismo que acabo de escribir, y tienes razón, pero eso yo siempre lo he sabido.

El caso es que si le das click a He leído y acepto los términos del servicio (mentira más recurrente en la historia de la humanidad, más todavía que Es mi prim@ o que No es lo que te imaginas) y usas el servicio, eso quiere decir, precisamente, que aceptas los términos del servicio y que no los puedes cambiar unilateralmente

La verdad es que la privacidad en tiempos de Facebook no existe. Todos renunciamos a ella con uno o varios clicks. Banca electrónica, click. Foursquare, click. Instagram, click. Gmail, click. iTunes, click. Whattsapp, click. Twitter, click. Click, click, click y por los clicks de los clicks y amen. 

Si no quieres que ni Facebook ni nadie haga uso de tu contenido, aquí te pongo una receta infalible: no lo subas. 

¿Qué festejamos hoy?

16 Sep

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Aquí una lista de lo muy mucho que yo como mexicano tengo por festejar hoy. Verás que le faltan muchas cosas. Sin pena, súmale las tuyas. 

Yo festejo:

Los “buenos días” que entre extraños nos deseamos en las mañanas. 

La tacita de azúcar (o las tortillas o las cervezas) que regalamos a nuestros vecinos. 

Agustín Lara, Caifanes, Cafe Tacvba, Molotov. 

El mole, los chilaquiles, los tacos, los sopes, las flautas, las tlayudas. 

El tequila y el mezcal. 

La educación laica, científica y gratuita. 

La libertad de pensar, decir, escribir o ser lo que te venga en gana. 

El juicio de amparo.

La mano amiga que se tiende lo mismo en la desgracia que en la alegría. 

La cascarita de domingo en la cuadra. 

El café de olla. También el de velorio con piquete. 

Amado Nervo, Octavio Paz, Carlos Fuentes. 

El Palacio de Bellas Artes, el de Correos.  

La Catedral del DF, la de Taxco, las muchas otras. 

La nieve de coco en Acapulco, las jícaras con y sin tepache. 

El Chavo del 8, Pedro Infante, Chabelo. 

Los chistes de Pepito.

La palanqueta de nuez, la de pepita.

Rivera, Tamayo, Siqueiros, Orozco, Khalo, Varo, Cuevas, Corzas, los dos Coronel, Macotela. 

Los albures, los piropos. 

El huapango. 

Los Jarritos y las Chaparritas. 

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Trino, Calderón, Abel Quezada. 

La Bamba. 

Los churros sopeados en chocolate caliente. 

El pan dulce. 

La TV a color. 

Cantinflas, Tintan, Clavillazo.

La lucha libre.

El queso Oaxaca y, Oaxaca. 

El mariachi.

El Chicharito y Checo Perez. 

Las tortas ahogadas.

El chamoy. 

La carne asada, los burros percherones, las tortillas sobaqueras.

Las coyotas.

La tambora, los corridos, la música de banda. 

Las micheladas.

El guacamole, los esquites, los tacos de langosta con frijoles. 

Los cacahuates japoneses.

La charrería. 

El cine de luchadores, el de charros. El del Negro, el de Michel Franco, el de Alazraki. El de Lola la Trailera. 

Teotihuacán, Tulum, Chichen Itzá. 

La quebrada de Acapulco. 

Los hermanos Soler, María Felix, Cri-Cri, las mañanitas.

Las ferias, los palenques. 

El Boing de triangulito que después se aplasta para echar cáscara. 

El frutsi en la rueda de la bici. El carro deslizador Avalancha. 

El Estadio Azteca, la Bombonera, la Monumental, la Arena México. 

En ningún renglón de mi festejo veras la Independencia ni la fecha oficial del calendario. 

 Enlisté algunas de las cosas que festejo como mexicano y que nada tienen que ver con la independencia de México respecto a España, iniciada, si acaso, hace 200 años y que nunca, por el bien de México, acabará por concluir. 

 Sólo Corea del Norte es totalmente independiente y sus ciudadanos son, todos y cada uno de ellos, esclavos. 

 Hay hoy muchas cosas que nos duelen como mexicanos pero nada de ello está peleado con que haya un día al año en el que decidamos celebrar todo aquello que nos une, todo lo bueno que hay en ésta, nuestra tierra y todo lo maravilloso que fluye de ésta, nuestra gente. De todo lo demás nos ocupamos todos los demás días del año. 

 El festejo de la mexicanidad nada quita a la condición de nuestro país, tampoco nos beneficia la falta de festejo que muchos han estado promoviendo. Más bien nos perjudica. 

 Si no tenemos motivos para festejar, para sentirnos orgullosos de vivir aquí y de lo que eso lleva, no tenemos la oportunidad de desarrollar la sensibilidad y el buen corazón que se requiere para tendernos la mano y salir adelante.

Para mi en mi cumpleaños. 

5 Sep

  

Alberto, querido;

Hoy en tu cumpleaños te escribo para decirte lo mucho que te quiero. También para decirte algunas otras cosas que quiero que recuerdes bien si es que Alz Heimer y su primo, Franco de Terioro, empiezan a hacer de las suyas. 

Estás abriendo el año que cierra los 30’s. Hay mucho que celebrar. Música, maestro. Fanfarrias, por favor. ¿Ya? Ok. 

Ahora que se acerca el cuarto piso y los misterios del guante de látex (el que entendió, entendió) vienes cerrando también la crisis adelantada (cataclismo, dirían los enterados) del mid-life. 

La neta es que ha estado divertido. Hasta adoptaste un perro. —Hola, Bolt. 

Los buitres y tu hicieron su reto barba. Si, ese que dejó siscadas a tus hijas al punto de que te dejas de arreglar la barba una semana y ya te preguntan que si otra vez te la vas a dejar larga y te piden que por favor no. Tu mujer ni pío dijo. Es una santa, me cae. 

SOA te tiene con ganas de una moto y sueñas con una Bonneville Triumph pero, ¿para qué le haces al cuento si sabes que no te la vas a comprar?

En éste año que termina te ganó la cosquilla, dejaste de apuntar el dedo hacia afuera y te lanzaste al ruedo de la política. 

Primero con Vamos en Grupo sin saber bien a bien cómo, presentaste tu iniciativa popular. Ora nomas falta que la aprueben los diputados. —¡A ver a qué hora, eh!

De ahí te invitaron a coordinar una campaña y tu, como el Borras, dijiste si. Viste de cerca una elección, la panza de la bestia. Te emocionó y te gustó. También perdiste. 

Otra vez tu señora, ni pío dijo mas que para echarte porras. ¿No te digo que es lo más mejor que te ha pasado en el mundo mundial?

Tus socios también aguantaron vara.  Hoy tu despacho es un sueño hecho realidad. Todos los días vas a trabajar con tu papá y tus mejores amigos. Qué chido partir el pan y la sal con Elias, Eddie, Isaac y Jack. 

Y tu equipo, todos los que hacen la firma, que no se te olviden. El mas chimuelo masca tuercas, escupe fuego y se muere en la línea. 

Entre pairos y derivas, te encontraste el tiempo de terminar Lo Que Mata No Es La Bala. Ojalá que haya alguna editorial a la que le guste la sangre desmedida y no le asuste el sexo rudo y te la publiquen. Ya si, además, las buenas conciencias te hacen el favor de vetarla, más mejor. 

Debes dar gracias de día y de noche que estas rodeado de gente maravillosa que te adora. Suena fácil, no lo es. Hoy en día la gente en general está más sola que nunca. El teléfono en el que te escribo esto se ha convertido en un instrumento que acerca superficialmente a los que están lejos y aleja profundamente a los que están cerca. 

Tu esposa es un ser extraordinario. Aquí entre nos, tiene que serlo para vivir contigo. Es el amor de tu vida y no puedo creer que pudiste vivir 25 años sin ella. Lleva 13 años siendo tu compañera, tu mejor amiga, tu confidente, tu porrista, tu hombro, tu luz, tu guía, tu sol, tu luna, tus estrellas. Te ama incondicionalmente, por tus virtudes, con tus defectos. Ella te va a ti. Tu con ella siempre. La neta todavía no sé ni qué te ve. Suertudote. 

Tus hijas no son todo lo que alguna vez soñaste, no. Tus sueños más guajiros nunca han dado para tanto. Cada día, cada una, te enseña lo que es la vida. Tumbarse a nombrar estrellas, bailar con su sombra al son de la música que llevan por dentro, la certeza de que Dios es mujer, perseguir luciérnagas para dejarlas ir, hacer joyería de hilo y cuentas, dar vida a hadas y sirenas, volar. Apenas unas letras no te alcanzan para decir lo cuanto y lo todo. 

Tu papá sigue siendo tu mejor amigo. Es también tu mentor, tu socio, tu maestro, tu ejemplo. Si, pero mas que nada tu amigo. Está contigo, sano, entero. Su mente sagaz siempre acompañada de esa facilidad y paciencia para explicarte el universo y otros misterios mayores. 

Tu mamá, tu amiga que siempre ha soplado viento bajo tus alas, que te enseño a perseguir las estrellas con los pies en la tierra. Está contigo, sana y entera. Su voz, dulce y cariñosa que te dice siempre lo mucho que te ama. 

Ioset, siempre puesto a tu grito de “¡A la carga mis valientes!” Siempre respondiendo por lo alto “¡Vamos!” y preguntando por lo bajo “¿Adonde, Al?”, cabalgando a tu lado sin importar donde sea ese adonde. 

Dan, la primera niña de tus ojos. Sigue, todavía, treinta años más tarde abrazada de tu barzo, esperando a que Gretel aviente a la bruja al horno.   

Tus cuñados, tus suegros, tus concuños, tus sobrinos, tus primos, tus tíos, tu abuela y los abuelos, tíos y primos de tu esposa. La gran familia que es tu familia. 

De tus amigos, ni hablamos. Según FB tienes más de mil, pero tu y yo sabemos que los cuentas con los dedos de las manos. 

Nada mal para ir cerrando los treintas pero, ¿sabes? Lo mejor está por venir. 
Feliz cumpleaños, Al. Te quiero. 

Al. 

PD. Vales chorros, nunca cambies. ;=)

Trump y AMLO; la misma mierda con empaques diferentes. 

2 Sep

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Uno de ellos lleva años de no tener un empleo fijo en la que antes era su actividad principal. El otro también. 

Uno de ellos ha convertido su nombre en una marca que renta al mejor postor, al que le de mas regalías, mas prebendas. Ese nombre, esa marca, se ha convertido en su principal activo y en su negocio más importante. El otro también. 

Uno de ellos aprovecha cualquier oportunidad para opinar sobre lo que sea que le dé aunque sea tantita luz de los reflectores.  El otro también. 

Uno de ellos se da el lujo de correr periodistas de sus conferencias de prensa y de quejarse que los medios lo tienen vetado porque están coptados o son parte de una conspiración oscurantista en su contra. El otro también. 

Uno de ellos ha construido su imagen sobre el discurso del odio, de la división de clases, de la xenofobia, del ustedes contra nosotros. El otro también. 

Uno de ellos se queja incansablemente de que su país esrá secuestrado por los poderes facticos o las fuerzas de afuera y que el presidente es un inepto. El otro también. 

Uno de ellos miente cotidianamente en sus discursos, en sus comunicados, en sus apariciones públicas. Dice disparates sin sustento, se retracta, se contradice sin miedo a que lo exhiban. Todo se le resbala. El otro también. 

Uno de ellos tilda de traidores a la patria a los que osan diferir de su verdad revelada. El otro también. 

Uno de ellos dice que el problema de su país es un pequeño grupo de personas que cargan pecados inconfesables, que son delincuentes habituales, que son incapaces de hacer algo bueno por nadie, que sus acciones son dictados de la maldad, que su sola presencia contamina a la sociedad. El otro también. 

Uno de ellos esconde su mezquindad tras las faldas del pueblo bueno. El otro también. 

Uno de ellos es un conservador a ultranza, homófobo, contrario a la legalización de las drogas, misógino, cercano a su iglesia, defensor de las buenas conciencias y las buenas costumbres. El otro también. 

Uno de ellos tiene rato obsesionado con la idea de ser presidente. El otro también. 

Uno de ellos va a ser candidato a la presidencia de su país. El otro también. 

Uno de ellos va a perder. Esperemos que el otro también. 

Odio a Volaris

10 Jul

  
Odio a Volaris. Es importante que deje esto bien claro antes de que leas lo demás. La odio con odio jarocho, hasta el infinito y mas allá. Caray, más que a la mayonesa y mira que ya es bastante. 

Lo curioso es que soy correspondido. Volaris me odia a mi. Bueno, no a mi exactamente. A mi, a ti, a la comadre, al vecino y hasta al primo de un amigo. Cualquiera que haya tenido el infortunio de viajar en ella es digno de su odio. De su saña también. 

El modelo de negocios de una empresa es como su ADN. Del modelo parten sus prácticas comerciales, su nivel y tipo de servicio o producto, sus esquemas gerenciales. 

Y el de Volaris es siniestro, pero no está sola. 

Antes una aerolínea se ganaba su lana  de la diferencia entre lo que costaba mandar un avión a un lado y el número de boletos que vendía a los pasajeros de ese avión. Hoy no. 

En 2013, la industria aeronáutica ganó 31.5 miles de millones de dólares derivado de servicios ancilares. ¿Qué son los servicios ancilares? Ah, te explico. 

Son las cuotas y cargos que pagas por escoger tu lugar, por imprimir tu boleto en el aeropuerto, por llevar una maleta extra o unos kilitos de mas, por un snack y un poco de agua abordo, por subir al avión con una maleta de mano en la que quepa un poco mas que dos paliacates y una tutsi pop. Ya sabes, todas esas cosas que antes incluía el costo de tu boleto. 

Volaris te dice que te vende una “tarifa limpia” (desnuda, diría yo) en la que han desagregado todo aquello que antes daba uno por hecho y que ahora puede seguir dando a cambio de una feria. 

Podría uno decir que Volaris tiene razón, que la tarifa limpia es una forma de que uno solo pague aquello que quiere comprar. 

Si a ti no te importa ir en el asiento de en medio, de la fila de atrás, tienes más resistencia al hambre y la sed que un camello y viajas solo con lo puesto mas una muda de calzones en el bolsillo de tu chamarra (ya sabes, por aquello de lo que se pueda ofrecer) no sería justo que pagaras el mismo costo de aquellos que seguimos siendo parte de una civilización menos avanzada que se aferra a su cochina comodidad y da por hecho los cacahuetitos tostados que saben a la infancia. 

El problema es que para que el modelo de tarifa limpia funcione, es necesario que haya algo por lo que uno esté dispuesto a pagar. Es aquí donde la puerca tuerce el rabo y el modelo de tarifa limpia se transforma en uno de miseria por diseño

Para que Volaris pueda cobrarte los extras, la experiencia sin ellos tiene que ser tan pinche miserable que estés dispuesto a pagar lo que sea para escapar el purgatorio de la tarifa limpia.

¿Te acuerdas cuando Volaris te ofrecía una garantía de puntualidad en la que si llegaban tarde te reembolsaban tu boleto? ¿No? Ellos tampoco. 

Y los asientos. #DiosGuardeLaHora con los asientos. Hay quienes dicen que están diseñados para enanos, pero yo que soy tamaño económico no me explico cómo puede caber cómodamente un enano ahí, a menos que sea uno que además sea contorsionista. 

Lleva uno las rodillas del de atrás clavadas en el culo y su respiración en la nuca y eso antes de tratar de reclinar el asiento, con la vergüenza añadida de saber que uno está torturándo de la misma forma al pobrecito del asiento de enfrente, por las filas de las filas y amen. 

Esto no es accidental. 

Al bajar la calidad de servicio sube el incentivo de pagar por la garantía de llegada, por la subida pronta al avión, por los dos kilos extra, por los asientos premium que no son otra cosa que las dos o tres filas del avión que tienen dos milímetros mas de espacio, hasta por los chingados cacahuates rancios que ni te gustan. 

Pero la culpa no es del indio, sino del que lo hace compadre. Si Volaris (y las demás aerolíneas) nos trata así, es porque nosotros lo permitimos. 

Ayer propuse en mi Facebook y en mi Twitter iniciar una #AcciónColectivaContraVolaris por sus abusos. Para eso se necesitan 30 firmas. No las he juntado, no obstante había muchas más de 30 personas en mi vuelo que salió casi tres horas retrasado. 

Algunos me preguntaron que porque viajé en Volaris si la odio tanto y ahí está otro problema que dejaré para otra entrada. Baste con decir que Volaris es la única que opera un vuelo directo adonde yo iba, no obstante que Aeromexico tiene autorizada la misma ruta. Aeromexico solo la opera dos meses del año, pero no la suelta. Hay una clara falta de competencia (¿prácticas monopolísticas tipo cártel, tal vez?) en perjuicio de los usuarios. 

El caso es que odio a Volaris y que aún cuando yo no la odiara todo lo que la odio, Volaris tiene todos los incentivos para odiarme y maltratarme a placer. ¿Hasta cuando?

¿Por qué seguir en el ellas contra ellos?

8 Mar





¿De verdad hay alguien que crea que el que haya un Día Internacional de la Mujer sirve para algo? ¿Contribuye a la igualdad laboral o salarial? ¿Sirve para combatir el machismo? ¿Ayuda a acabar con la violencia moral, emocional, psicológica o física en su contra? ¿Las vuelve individualmente menos vulnerables? ¿Las fortalece? ¿Las empodera? No lo sé, no lo creo. 

Mi impresión de éste día es que lo único que hace es crear una competencia artificial entre hombres y mujeres. Leo, escucho, veo textos y discursos sobre la afirmación de la mujer. Son la versión moderna de “Marieta, no seas coqueta, porque los hombres son muy malos, ofrecen, muchos regalos, y al final dan puros palos”.

Dijo Emma Watson y dijo bien que no debe, no puede, ser un tema de ellas contra ellos. Debe ser un tema de nosotros, todos juntos, reconociendo que no se trata de tener derecho a ser iguales sino igual derecho a ser diferentes. 

Tengo la bendición de ser padre de tres niñas. Cada una de ellas, como los dedos de la mano, es diferente la una de la otra como lo son de mi esposa y de mi. En la casa tratamos de enseñarles a no compararse ni entre sí ni con nadie, de transmitirles que son valiosas por lo que son y no en función de alguien más quisiera que fueran. Sus diferencias las enriquecen, no las hacen de menos. 

Nunca creo haberles dicho esto no, porque es para niños, ni esto si porque es de niñas.  Nunca les hemos enseñado que los niños así y las niñas asado. En el juguetero comparten espacio Barbie, Spiderman, maquillaje y balones. La ropa es rosa o azul en función de los colores a combinar, no del género de cada quien. 

Les enseñamos que sus derechos y obligaciones no dependen de que son niñas sino de que son personas. 

Tal vez, si en vez de un día de la mujer celebráramos un día de la diversidad las cosas serían diferentes. 



El Óscar es del Negro y del Chivo, no nuestro.

24 Feb

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El Óscar es del Negro y del Chivo. No es de México, mucho menos de los mexicanos. Es suyo propio de ellos y ya.

Gonzalez Iñarritu y Lubezki hoy, como Cuarón y del Toro antes que ellos deben muy poco de su éxito a México. Aquí nacieron y aquí se prepararon pero fue allá donde obtuvieron las herramientas, los recursos y el reconocimiento para hacer su extraordinario trabajo.

El Negro hizo aquí Amores Perros, a mi gusto su mejor trabajo. Gran película, muy taquillera y no lo suficiente como para que su director decidiera quedarse aquí a seguir haciendo buen cine.

Ojo: la culpa no es del Negro, es del mercado mexicano. Aquí el cine rara vez es negocio y las pocas veces cuando es negocio no es el suficiente negocio. Lo mismo es previsible que ocurra con Gaz Alazraki (que ya está trabajando con Netflix) y Michel Franco, las grandes promesas ya cumplidas de nuestro nuevo cine nacional.

Se equivocó el Negro al decir ayer que no tenemos el gobierno que merecemos. Ese es justo el gobierno que tenemos, por el que votamos, el que merecemos.

Es un gobierno sin interés por el cine, por el arte, por la literatura, por la educación. Es un gobierno presidido por alguien a quién 97 millones de dólares no le fueron suficientes para cuadros, esculturas, libreros, libros. ¡Libros, carajo!

Es un gobierno que hace una reforma educativa y luego le tiembla la mano aplicarla, al que los niños de Oaxaca, Guerrero y Chiapas le tienen sin cuidado. Si estudian o no, si aprenden o no, si sus maestros están capacitados para enseñar. Le vale madre.

Es un gobierno incapaz de levantar un censo, de distinguir entre maestros y maistros, de impedir que se hereden o vendan las plazas, de descontar el sueldo a los que no trabajen, de aplicar la ley y no negociarla.

Chingao, es un gobierno que aceptó ya regresar a la sección 22 las escuelas que los padres de familia les arrebataron para asegurarse de que sus hijos estudien.

Ese es el gobierno que tenemos. Uno para el que formar más Negros y Chivos no es prioridad, que no está interesado en educar y enseñar para triunfar sino en mantener la cosa en paz.

Ese es el gobierno que tenemos, por el que votamos, el que merecemos.

La Ciudad de la Desesperanza.

15 Feb

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Ésta es la Ciudad de la Esperanza de AMLO, la Ciudad con Equidad de Marcelo, la Capital en Movimiento de Mancera. Es la ciudad en la que ésta señora tiene que buscar qué comer en la basura.

El jueves iba yo caminando por Reforma, desde la Alameda hasta la Diana. Si uno hace caso omiso de las lozas rotas, las jardineras destrozadas, la basura y todos los rastros que dejan los maistros marchantes de la CNTE, promete ser un paseo hermoso.

Hacía algo de viento y frío, lo que a mi gusto mejoraba la experiencia. Comenzó a llover por lo que paré a comprar un paraguas que, verdad sea dicha, no resistió gran cosa los embates del viento. Todo era maravilloso hasta que llegué casi a la glorieta de la Diana. Fue entonces que la vi.

Estaba ella hurgando en la basura. De estatura baja, su espalda ya encorvada la hacía más pequeña aún. Vestía unos harapos, rotos y sucios y un delgado chal. El pelo largo, muy largo y blanco con algunas rayas grises de ayer y otras negras de mugre. Las manos huesudas, las uñas largas, la mirada un cuanto perdida, la boca con pocos dientes y los que quedaban eran amarillos o negros.

Me acerqué a ella. Quise darle mi paraguas. —No. Traigo mi chal —me dijo.

—Llévelo de todas formas.

—No.

—Déjeme comprarle comida. Mire, ahí hay un Oxxo. Vamos a que le compre comida.

—No —y seguía hurgando en la basura.

Me llevé la mano a la bolsa y saqué todo el efectivo que llevaba conmigo. Se lo ofrecí. Me miró. Lo dudó. —Gracias —me dijo y lo tomó. Recogió sus bultos y se fue.

La vi irse, caminando entre las jardineras. Sentí la desesperación apoderarse de mi, el no saber qué hacer ni cómo ayudarla. Un albergue, pensé.

Fui en su búsqueda. La alcancé entre las plantas, parada en cuclillas, con los harapos a las rodillas, defecando. Terminó. Me miró. —Venga señora, déjeme llevarla a algún albergue donde pueda usted dormir y comer.

Se volteó y siguió de largo como si no me hubiera escuchado. Me fui.

A mi paso encontré el basurero donde ella hurgaba. Las puertas que lo contienen estaban abiertas, el note interior rodeado de la basura que ella había descartado. Seguí caminando y vi más basureros en igual estado.

Del jueves a hoy han sido días de desasosiego en los que me pregunto una y mil veces si había más por hacer, por ella, por mi, por todos los que viven como ella.

Dirán algunos, con razón, —¿y qué esperabas en un país con tantos millones de pobres?

Y si. México es un país con tantos y tantos millones de pobres, pero no así. Ésta es pobreza que humilla, pobreza que reduce a quien la padece a un ser carente de dignidad, que está más allá de defecar en la calle, que busca para comer aquello que otros hemos desechado. Que no confía en quien le ofrece ayuda.

AMLO nos vendió la Ciudad de la Esperanza y el programa de ayudas a los viejitos. ¿Dónde está la esperanza de ésta señora? ¿Dónde su pensión?

Marcelo nos habló de una Ciudad con Equidad. ¿Dónde está la equidad para ésta señora? ¿Dónde sus oportunidades?

Mancera nos dice que la nuestra es una Capital en Movimiento. ¿Hacia dónde? ¿Ella también se mueve o la dejaremos atrás, hurgando sustento entre la basura?

El Gobierno Distrito Federal le ha puesto una y mil trabas a la Cruzada Contra el Hambre del Gobierno Federal. Lo ha hecho por el mezquino interés de seguir regenteando a los pobres de la ciudad. La lógica es que mientras estos dependan de los programas sociales locales y mientras las autoridades federales no tengan un censo y registro completo de los pobres, el PRD puede seguir contando con ellos de base electoral, de carne de manifestación, de bases sociales.

—La pobreza es culpa del Gobierno Federal, no del del Distrito Federal —dirán algunos, y mentirán. Al Gobierno Federal le toca atender las condiciones generales de pobreza, cuidar la macroeconomía, emprender los programas sociales nacionales. Al gobierno local le toca aterrizar los esfuerzos federales y crear las condiciones de gobernabilidad que hagan posibles la creación de empleos y el crecimiento económico en cada entidad.

Los gobiernos del Distrito Federal han sido negligentes en esta obligación. Obras faraónicas (segundos pisos, líneas del metro que no sirven) en vez de inversión en agua, oposición sistemática a los programas sociales federales, desatención a las zonas marginadas.

¿Qué culpa tiene ésta señora? ¿Los niños en situación de calle? ¿La gente que vive abajo de un nivel mínimo de subsistencia? No lo sé. Creo que la culpa no está en ellos sino en nosotros, en todos nosotros. En el gobierno que tenemos y que nos permitimos tener.

Movilidad contra mercaderes de la protesta.

8 Dec

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—El límite de tu derecho es el mío y el limite de mi derecho es el tuyo —me respondió Santiago Corcuera hace algunas lunas cuando era mi maestro de garantías constitucionales en la Ibero.

Eran los días en que el Mosh y sus secuaces habían secuestrado la UNAM (ya ni recuerdo porqué, la neta) y mi pregunta había sido si los inconformes tenían el derecho de declarar a toda una institución en huelga y cerrar a sus compañeros las aulas.

Confieso que la respuesta no me dejo satisfecho entonces y sigue sin satisfacerme hoy.

Los derechos, creo yo, no compiten o se limitan entre sí sino que se complementan los unos a los otros y sirven de cimientos para la construcción de derechos más avanzados.

Ésta semana se aprobó en el Congreso un cambio constitucional para reconocer y preservar el derecho a la movilidad. Algunos han puesto el grito en el cielo y se han rasgado las vestiduras diciendo que es un esfuerzo autoritario por acabar con la libre manifestación hoy que el horno no está para bollos.

Son, en su mayoría, los mercaderes de la protesta, los que viven de regentear causas y agraviados, los que han hecho una profesión de calentar la plaza y presionar a gobiernos cobardes.

Los que marchamos por indignación y no por negocio sabemos que las manifestaciones no tienen porqué enfrentarse al derecho a la movilidad.

Las manifestaciones más numerosas y trascendentes que yo he visto nunca atentaron contra el derecho a la movilidad. Si, bloquearon y usaron calles, pero el objetivo era mostrar su descontento y no lastimar a nadie. No hubieron acarreados, ni encuerados, ni tortas, ni pase de lista. Hubieron, en cambio, nutridos contingentes de todos los sectores de la sociedad.

La base del edifico de los derechos humanos es el de seguridad jurídica y sus derivaciones: derecho de audiencia, de debido proceso, de legalidad, de imparcialidad del juzgador.

Sin un estado de derecho donde la ley exista, se cumpla y se haga cumplir nos enfrentamos a la ley de la selva donde manda la razón de la fuerza y no la fuerza de la razón, donde los demás derechos son imposibles.

El siguiente escalón es el de las libertades básicas: la de expresión, la de imprenta, la religiosa, la de movilidad, la de asociación y libre manifestación. Son estas, las libertades, las que al regularlas en un país como el nuestro, parecen más retrocesos autoritarios que marcos de convivencia básica.

¿Debe ser irrestricta la libertad de expresión? ¿Es válido que una persona grite fuego dentro de una sala de cine que está llena y cause un pánico masivo en ésta sólo porque es libre para hacerlo?

¿Puede uno imprimir y publicar lo que quiera? ¿Qué hay del cyberbullying? ¿Puede uno afectar la vida de otra persona con verdades o mentiras deshonrosas sólo porque es libre para hacerlo?

¿Puede uno profesar cultos o religiones que atentan contra la vida? ¿Puede uno hacer un rito donde se ofrece un sacrificio humano o se lleva a cabo una violación tumultuaria sólo porque es parte de su religión y, por lo tanto, es libre para hacerlo?

¿Puede uno moverse y transitar por donde sea? ¿Entrar a lugares que son propiedad de otra persona? ¿Hacer caso omiso de las leyes y reglamentos de tránsito? ¿Invadir el carril confinado del metrobus o las líneas de cruces peatonales sólo porque es libre de moverse a donde sea?

¿Puede uno desquiciar a una ciudad entera, ocupar con mantas y carpas vacías por un año el Paseo de la Reforma, cerrar carreteras y aeropuertos, tomar universidades, secuestrar camiones sólo porque es libre de asociarse y manifestarse públicamente?

La verdad es que no lo sé.

Lo que si sé es que todas las libertades gozan de la misma importancia, que el exceso de una libertad en sacrificio de otra deja de ser libertad y se convierte en libertinaje, que si yo hago valer mi libertad de esto por encima de tu libertad de aquello sólo porque soy mas fuerte que tu rompo con el estado de derecho, que si yo rompo con el estado de derecho en ejercicio de mi libertad estoy consintiendo en que otro lo haga también, que si todos lo hacemos regresamos a la ley de la selva donde ya no hay mas libertades.

El Gobierno de las Pequeñas Grandes Cosas.

4 Dec

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El gobierno se ve, se siente, en las pequeñas grandes cosas. Son las pequeñas cosas las que nos demuestran a los ciudadanos si nuestros gobernantes están sirviéndonos o sirviéndose de nosotros.

Si la banqueta está limpia o sucia, si la calle está bien pavimentada o llena de baches, si la luminaria está encendida o fundida, si abrimos el grifo y el agua sale y, si una vez que sale el agua, ésta sale a una presión adecuada y está limpia o está sucia.

Lo notamos en si el camión de la basura pasa todos los días y a tiempo, si la recoge o no, si la separa o la revuelve. Lo notamos en el semáforo de la esquina, si está debidamente sincronizado, si ayuda eliminar el tráfico en vez de causarlo, si es automático o si está siendo controlado por un oficial de tránsito a su contentillo.

A nuestros gobernantes se les olvida que lo que ellos llaman los GRANDES TEMAS NACIONALES, así, con mayúsculas, a los ciudadanos de a pie nos valen madres, o menos. Nos importan cuando nos impactan en nuestra vida diaria.

En éste sexenio han habido reformas legislativas de gran calado, pero ninguna de ellas tiene ninguna importancia para ti o para mí si no se traducen en temas que nos afectan a cada uno en lo individual.

La reforma laboral tiene que traducirse en más y mejores empleos; la reforma educativa tiene que traducirse en escuelas dignas, maestros capacitados, educación de primer nivel; la reforma energética tiene que traducirse en energía más barata para todos; y así, todas las reformas que éste gobierno ha impulsado.

Durante los últimos 20 años, nuestros gobernantes nos han cantado la canción de que la macroeconomía está a toda madre. Durante 20 años mi respuesta siempre ha sido la misma, –Qué bueno, ¿y la mía güey?

Que si las tasas de interés, que si la deuda, que si el precio del petróleo, que si las reservas, que si el blindaje, que si la tasa de desempleo, que si la economía informal, que si la formal, que si la inversión extranjera directa, que si la indirecta, que si la bolsa sube, que si el dólar baja; todo eso vale madre si yo no tengo suficiente dinero en la cartera para cubrir las necesidades de mi familia.

Pero a nuestros gobernantes de siempre esto se les olvida, cacarean el huevo sin importarles que está podrido. Y los ciudadanos ya estamos cansados.

Prueba de ello es el descrédito que recogen todas las encuestas de los partidos políticos, de los diputados, de los senadores, de la clase política en general. Nadie se salva.

La política tiene que ser las ideas al servicio de la gente. Los de siempre viven con la idea de que la política es la gente a su servicio. Esto tiene que cambiar.

Los ciudadanos tenemos que dejar de votar por colores y empezar a votar por personas. Tenemos que votar por la gente que tiene arraigo en nuestras comunidades, la gente que conoce nuestros problemas y nuestras necesidades, la gente que vive con nosotros y como nosotros.

Tenemos que votar por aquellos ciudadanos que conocen nuestros pequeños grandes problemas y a los que les importan nuestras pequeñas grandes cosas, no porque digan que les importan, sino porque las viven, día a día, junto con nosotros.

Para que los partidos políticos se empiecen a fijar en nuestras pequeñas grandes cosas, los ciudadanos tenemos que dejar de fijarnos en los partidos políticos.

Tiene que dejar de importarnos si Fulano, Mengano o Perengano están compitiendo bajo los colores azul, rojo o amarillo. Nuestro voto tiene que dejar de ser por tal o cual partido o en contra de éste o aquel otro. También tiene que dejar de estar nuestro voto en venta al mejor postor.

Tenemos, en cambio, que fijarnos en las personas a las que estamos votando. Tienen que ser vecinos de nuestras colonias, de nuestras comunidades, de nuestros barrios, gente que conozcamos. Tenemos que empezar a votar por Mariana, Hugo, Paco o Luis. No por el candidato Fulano, Mengano o Perengano.

Mariana se va a encargar de que cierren la narcotiendita, porque no quiere que su hija y la tuya anden en la mona. Hugo se va encargar de que tapen el bache de la calle porque su coche, igual que el tuyo, cae ahí todos los días. Luis se va encargar de que limpien la banqueta porque él, como tú, sale todos los días y se encuentra con el tiradero de basura. Paco se va encargar de que la luminaria esté prendida y el policía esté dando rondines en el parque porque sus hijos, como los tuyos, también quieren salir a jugar bote pateado.

Ese es el gobierno de las pequeñas grandes cosas, ese es el gobierno de la gente, por la gente y para la gente. Esa es la verdadera democracia.

Si nosotros, los ciudadanos de a pie, empezamos a votar por Mariana, Hugo, Paco o Luis, en vez de por el azul, el rojo, o el amarillo, entonces tanto el azul, el rojo, como el amarillo empezaran a voltearnos a ver, empezarán a postular a a Mariana, a Hugo, a Paco, a Luis y a gente como ellos. Empezaran a representarnos de verdad. Empezarán a preocuparse y ocuparse de las pequeñas grandes cosas que son, al final de cuentas, la que nos importan a ti y a mi.